Dos años más tarde
—Pero Jaejoong, no sé por qué estás tan decidido a permanecer lejos de
nosotros. Ya han pasado dos años. Estamos dispuestos a perdonar y olvidar.
Jaejoong respiró hondo y se
concentró en no golpear el teléfono contra la pared. Su madre no sabía nada de
todo lo que le había sucedido durante esos pocos días que alteraron su vida, o
más bien, optó por no saber.
Tras el rechazo de Yunho,
Jaejoong había regresado a su ciudad, sólo para enfrentarse a un nuevo
problema, su hermano. Sungmin había inventado alguna jodida historia de cómo y
por qué él y los otros jóvenes carneros dejaron sus puestos. Involucraba a
Jaejoong ser comido por los lobos, y lo hizo bastante creíble, o así Jaejoong
lo dedujo.
Y, naturalmente, cuando Jaejoong
regresó, diciendo que los lobos lo dejaron ir, todos se volvieron en su contra,
incluyendo a su propia madre. Asqueado y despreocupado, Jaejoong había dejado Junlao
atrás. Además, no creía que pudiera vivir en la misma ciudad que su hermano y
sus compinches de todos modos.
Nadie creyó su historia sobre su
casi violación tampoco, así que Jaejoong ya no sentía ninguna necesidad de
vivir en Junlao. Echaba de menos el bosque de vez en cuando, pero había
construido una nueva vida aquí, algo mejor de lo que nunca había tenido en su
ciudad natal. De vez en cuando, sin embargo, llamaba a su madre, sólo para
comprobar a los corderos. Por desgracia, terminó lanzando acusaciones contra él
y poniéndolo tan enfadado que no podía ver bien.
—Perdonar y olvidar, —repitió con incredulidad.— Bueno, yo no he
olvidado su rechazo, o la forma en que mi hermano instigó a sus pequeños amigos
a violarme.
En el otro lado de la conexión,
un suspiro exasperado sonaba.
—¿Cuántas veces tengo que decirte que fue tu imaginación? Deben haber
sido los lobos que te hicieron eso, y simplemente has sustituido sus imágenes
con Sungmin porque él estaba ahí.
Toda la fuerza drenó a Jaejoong.
—Lo que sea, Madre. No tengo tiempo o la paciencia para discutir. Tengo
que ir a trabajar. Adiós.
Sin más preámbulos, cortó la
conexión. La razón que había dado a su madre era sólo mitad mentira. Todavía
tenía una media hora o así antes de que tuviera que ir a trabajar.
Tenía que esperar a Heechul, ya
que aún de nuevo, su amigo había estado ausente la noche anterior. De repente,
Jaejoong oyó la puerta del apartamento abrirse.
—Cariño, ya estoy en casa, —gritó Heechul en su típica forma
exuberante.
Jaejoong negó con la cabeza ante
las travesuras de su amigo y se fue a saludarlo. Al entrar en el vestíbulo, un
cuerpo delgado se abalanzó sobre él, casi haciéndolo caer. El cisne era más
alto, pero más delgado que él, y al mismo tiempo, más fuerte de lo que parecía,
o incluso recordaba a veces.
—¡Joongie! Te extrañé.
Jaejoong arqueó una ceja y se
apartó él mismo del abrazo.
—Sólo me viste ayer antes de ir a tu cita. Así pues, ¿cómo te fue?
Heechul se encogió de hombros y
se fue a la cocina. Jaejoong siguió trás él.
—Exactamente como lo esperaba,
—dijo Heechul.— Sexo caliente. No me llamará.
Jaejoong no podía evitar sentirse
decepcionado. Incluso si Heechul no actuaba como un cambia-formas normal de
cisne, Jaejoong sabía que en su corazón, su amigo todavía esperaba al Elegido.
Heechul hizo un gesto con la mano, como si dejara de lado los malos pensamientos.
—Mañana será otro día, y muchos magníficos macizos me esperan. Jaejoong
sonrió.
—Y te mereces algo mejor que todos y cada uno de ellos.
Dos años atrás, Heechul había
sido su salvador proverbial cuando Jaejoong no tenía ningún lugar a donde ir,
ni amigos, ni dinero. En un impulso, Jaejoong hizo autostop de regreso a la
ciudad y con gran dificultad, encontró el hotel en el que se había quedado con
Yunho. Le había costado un poco de sigilo, pero había conseguido colarse en el
interior de su habitación.
Se había dado cuenta entonces de
que ninguno de los artículos que habían comprado permanecía ahí, y entendió que
los lobos debían haber venido y se habían librado de todas las pruebas de que
él y Yunho alguna vez habían estado aquí.
Pero tanta suerte como tendría,
el que trató con esta tarea pasó por alto un pequeño pedazo de papel, un papel
que había estado en su bolsillo cuando Yunho le rasgó los pantalones frente a
él, el número de teléfono de Heechul. Sin saber qué más hacer, Jaejoong había
tomado la mejor decisión que jamás había hecho en toda su vida.
Heechul le había dado un lugar
donde quedarse, le ayudó a encontrar un trabajo, le presentó a todo tipo de
gente interesante, y se convirtió en su mejor amigo.Era un hombre increíble, y
tal vez Jaejoong podría haberse enamorado de él, si no hubiera estado todavía
enamorado por un determinado lobo.
Pareciendo completamente ajeno a
los pensamientos de Jaejoong, Heechul suspiró.
—¿Sabes lo que tenemos que hacer? Tenemos que recoger a los chicos.
Llevaremos a Minho por delante. ¿Qué dices?
Jaejoong luchó por encontrar una
excusa para declinar, pero al final, no se atrevía a mentir.
—Sabes que yo no soy mucho de ese tipo de cosas, y Minho no lo es,
tampoco.
De hecho, su amigo era muy
probable que tuviera un ataque al corazón si Heechul sugería otra salida al
club. Heechul puso los ojos en blanco.
—Muy cierto. No sé qué hacer con ustedes dos. De todos modos, sólo
tendremos que invitarlo, comer mucho helado, y quejarnos. ¿Qué te parece?
—Suena muy bien. —Jaejoong sonrió.— Pero ahora, tenemos que ir a
trabajar. Ahora, toma una ducha. Haré café.
Heechul dejó escapar un gemido de
angustia, pero Jaejoong no le hizo caso, ya familiarizado con todos los trucos
de Heechul. Por suerte, su amigo robó una mirada al reloj de la pared y
maldijo.
—Está bien, está bien, me voy. Deberíamos encontrar mejores empleos.
O al menos eso dijo Heechul, pero
la verdad, los dos estaban muy contentos con su empleo actual. Heechul había
dejado la tienda de sexo para beneficiarse de trabajar en una tienda de música,
y encontró empleo en la sección de librería de Jaejoong.
Al final resultó que, las
habilidades narrativas de Jaejoong demostraron ser muy útiles. Su empleador,
otro cambia-formas llamado Yun, acordó establecer una hora especial para que
los niños vinieran y escucharan los cuentos de Jaejoong. Tanto los padres como
los niños estaban encantados, la comunidad de cambia-formas lo apreciaban, y
los ingresos de la tienda estaban en alza. Sin embargo, eso no significaba que
pudieran permitirse el lujo de llegar tarde.
Jaejoong hizo a su amigo el
prometido café, luego se retiró a su habitación y se cambió de ropa. Cuando se
miró en el espejo, una imagen que no era la suya apareció. Jaejoong parpadeó y
trató de apartarlo.
—¡Fuera de mi cabeza! —anhelaba a su compañero traidor.— Fuera. Sal, vete.
Era muy extraño, la verdad. Yunho
había roto su corazón reclamando a la perra, y sólo gracias a la ayuda de
Heechul Jaejoong se las arregló para sobrevivir. No podía oír la voz de Yunho
más, e incluso después de dos años, lo sentía como un miembro amputado. A pesar
de eso, su vínculo permaneció ahí, la presencia de Boa habiendo sido
aparentemente incapaz de romperlo.
Lo más triste era que sabía que
Yunho no tenía intención alguna de esto. De lo contrario, podrían haber llegado
a algo. Jaejoong incluso habría aceptado ser un plato al lado de Yunho, su
sucio secreto, sólo tener un poco del tiempo de Yunho. Pero Yunho nunca se
había acercado una sola vez a él, y por mucho que Jaejoong quisiera verlo, no
sabía cómo encontrar al lobo.
Sabía que no era del todo culpa
de Yunho. Su compañero había sido empujado en esta elección por su padre. El
viejo lobo básicamente amenazó a Yunho con matar a Jaejoong.
Jaejoong podría no saber mucho
sobre la jerarquía de la manada, pero le hizo darse cuenta de que el padre de
Yunho era como su líder general, y un hombre muy poderoso.
Eso no hacía todo el completo
asunto menos doloroso, sin embargo. ¿No se suponía que el amor siempre ganaba,
por ser más fuerte que cualquier otra cosa?
Jaejoong se sentó en la cama y se
cubrió la cara con las manos. ¿alguna vez estaría libre del pasado? ¿Incluso lo
quería? A veces, miraba al calendario y se maravilló de que dos años hubieran
pasado ya. ¿Cómo podría el tiempo volar así, cuando él todavía recordaba las
caricias de Yunho tan vívidamente? Sólo habían pasado cuarenta y ocho horas
juntos, ni siquiera eso, en verdad, y sin embargo, Jaejoong revivió esos
momentos todos los días, anhelando el olor de Yunho, su tacto.
Una llamada sonó en la puerta y
Jaejoong le dijo con aire ausente a Heechul -porque sólo podía ser Heechul- que
entrara. Su amigo se deslizó en el interior, y su voz sonaba preocupada cuando
preguntó:
—¿Estás bien, Jaejoong? Sucedió de nuevo, ¿no es cierto?
—¿Estás bien, Jaejoong? Sucedió de nuevo, ¿no es cierto?
Jaejoong asintió, agradeciendo el
hecho de que Heechul supiera cuándo ser serio.
—¿Es que nunca dejará de doler, Shil? Ya han pasado dos años.
Heechul se dejó caer en la cama
junto a él.
—Me temo que estás preguntando a la persona equivocada. Sabes que nunca
me he enamorado. Pero puedo decir esto. Todas las cosas suceden por una razón.
Si Yunho y tú estaban destinados a ser, va a volver a tu lado. Si no, que se
joda. Vas a encontrar tu verdadero destino.
Jaejoong no pudo evitar una
sonrisa.
—Gracias. Te lo agradezco. —Heechul le empujó con el hombro.
—No hay de qué. Ahora muévete. Trabajar, trabajar, ¿recuerdas?
Jaejoong asintió, agradecido por
la distracción que el trabajo pudiera aportar. Él y Heechul dejaron su
residencia de dos dormitorios y salieron del edificio justo cuando un coche se
detuvo y tocó la bocina. Jaejoong inmediatamente lo reconoció y sonrió mientras
su amigo Minho bajaba la ventana del conductor.
—Saludos, mis amigos, —dijo Minho.—
En un hecho poco común, me han
concedido permiso para sacar el vehículo de la familia. Decidí visitar y tal
vez facilitar su llegada a su lugar de trabajo. Las palabras podrían haber
sonado cargadas y extrañas, pero la velocidad con la que Minho las habló hizo
que la mayoría de lo imposible se entendira para el oyente casual.
Todas las ardillas hablaban a
este ritmo, Heechul le había dicho a Jaejoong una vez, pero sólo Minho se
molestaba con palabras largas.
—Gracias, Minho, —contestó Heechul. Agarró la cabeza de Minho a
través de la ventana y presionó un beso descuidado en la mejilla de su amigo.
—
Siempre supe que
me amabas.
Cuando Heechul lo liberó de sus
garras, la ardilla todavía parecía imperturbable.
—¿Y cómo van las lecciones de canto, Heechul? —Minho preguntó
amablemente.— Entiendo que tu profesor actual es un ruiseñor conocido por su
hermosa voz.
Jaejoong deseó que Minho no
hubiera mencionado eso. Por desgracia, la ardilla también tenía una propensión
por las conversaciones de “meter la pata”, haciendo todo tipo de
indiscreciones. El caso en cuestión, Heechul.
Por alguna razón, la ambición
durante toda la vida de Heechul, aparte de su eterna búsqueda del hombre ideal,
era aprender a cantar. Cómo Heechul planeaba hacer eso era un misterio, ya que,
al igual que todos los cisnes, el hombre no tenía oído musical.
Pero Heechul no parecía
desanimado o incluso molesto por las palabras de Minho.
—Es un idiota arrogante, justo como espero. Pero no estoy preocupado.
Encontraré al profesor adecuado todavía.
Entre las bromas de buen carácter
y Heechul recontando sus aventuras nocturnas, navegaron a través del tráfico
sin perder su buen humor. En muy poco tiempo, llegaron a la tienda, y Jaejoong
y Heechul salieron.
—Gracias de nuevo, Minho, —dijo Heechul.— Eres una joya.
Minho dijo algo en respuesta,
pero Jaejoong no lo oyó. En su cabeza otra cosa se hizo eco de la voz de una
mujer gritando y un dolor y la desolación, no la suya, sino que se hizo eco en
su corazón.
—Ya estoy harta, —gritó Boa a Yunho.— Estoy harta de ti y tu actitud.
Esto no es lo que firmé cuando acepté ser tu pareja.
Yunho dio otro sorbo a su
cerveza.
—Quitate de en medio. Estás bloqueando mi visión, y el juego se está
poniendo interesante.
No lo estaba, en realidad no, ya
que a Yunho no le importaba nada quién ganara el Super Bowl. Aún así, los
deportes y el licor siempre eran una distracción bienvenida, mejor que
cualquier cosa que había intentado por lo menos.
Ciertamente, las mujeres no
servían de nada, y como guardia, se había convertido en una carga para la
manada. Estaba desgarrado y roto, era una sombra de su antiguo ser.
Había sido un niño bueno y había
hecho todo lo que su padre le dijo.
Había reclamado a Boa, dejó la
manada de Changmin, y se vino a vivir con la manada del anciano. Tal vez el
lobo anciano esperaba que ayudara a Yunho a olvidar a Jaejoong. No lo había
hecho. En cambio, el dolor de su separación se intensificaba con cada día que
pasaba.
A través de Siwon, se había dado
cuenta de que Jaejoong vivía en San Francisco con un cisne cambia-formas de
nombre Kim Heechul. Yunho por supuesto, había recordado al joven de la
sex-shop. Después de todo, ¿cuántos cisnes con ese nombre podría Jaejoong
conocer? Pero incluso si estuviera celoso, sabía que Jaejoong todavía lo amaba.
El plan de su padre había
fracasado. Reclamar a Boa podría haber destruído su conexión con Jaejoong si el
cordero no hubiera sido su verdadera pareja. Por así decirlo, sólo hizo a tres
personas infelices. Por supuesto, Yunho había sido incapaz de obligarse a sí
mismo que en realidad tenía una relación con Boa.
La mordedura de reclamación había
sido el completo alcance de su intimidad. No podría haber llegado con esfuerzo
a ella si lo intentara. Secretamente, encontró consuelo en todo esto. Sabía que
había traicionado al romper su vínculo de pareja con Jaejoong, pero al menos no
había llevado a otro a su cama.
—Quiero que sepas que tengo la intención de informar al anciano, —
Boa siguió despotricando.— No puedo
vivir así por más tiempo. Quiero una familia, cachorros, no consumirme con una
excusa de lobo.
Yunho continuó ignorándola, y,
finalmente, ella se fue, como siempre lo hacía. Una vez que se fue, Yunho
guardó la cerveza y apagó el televisor. Estuvo de acuerdo con Boa en una cosa.
No podía vivir así nunca más.
Pero, ¿qué otra cosa podía hacer?
La alternativa sería ir detrás de Jaejoong y tratar de traerlo de vuelta. Sin
embargo, aunque Jaejoong podría estar dispuesto a perdonarlo por dos años de
dolor y separación, la situación no había cambiado.
Todavía eran depredador y presa.
El padre de Yunho aún se negaba a aceptar la posibilidad de un apareamiento
entre un lobo y un cordero. Demonios, a lo largo de estos años, el hombre
observaba todos sus pasos y frustraba todos sus planes incipientes de salida.
Joder. Boa tenía razón. Era una lamentable
excusa de lobo. ¿Cómo pudo permitir que su padre lo separara de su pareja?
¿Cómo era posible que perpetuara esta situación y se convertiera en un adicto a
la televisión sin nada por lo que vivir?
Gruñendo, Yunho tomó la botella
de cerveza y la arrojó contra la pared. Se rompió y dejó una fea y húmeda
mancha que puso a Yunho incluso más enojado. Estaba tan perdido en su furia que
sólo sintió acercarse a su padre cuando el hombre ya estaba entrando en la
habitación.
—¿Acabaste? —Su padre cruzó los brazos sobre el pecho, frunciendo
el ceño.— No estoy en absoluto
satisfecho con tu actitud hacia tu compañera.
Yunho tomó una respiración
profunda, apenas logró evitarse de estrangular al hombre sólo por llamar a la
perra su compañera.
—Me temo que no puedo hacer nada al respecto. —Y no podía importarle
menos, tampoco.
Su padre parecía irritado.
—Te di una buena pareja, y tú la estás alejando. ¿Por qué, Yunho? ¿Por
qué no puedes establecerte, darle la familia que quiere?
—Lo siento, pero el equipo no responde con ella. —Oh, podía ponerse
duro, pero cada vez que intentaba tener relaciones sexuales, la cara de
Jaejoong aparecía en su cabeza, la forma en que el cordero había estado la
última vez que se habían visto el uno al otro, y simplemente no podía seguir
adelante con ello. No quería a nadie más. Sólo quería a Jaejoong.
—¿Puedes ser serio por una vez? —gritó su padre.
Yunho dejó de lado todo sarcasmo
y enderezó su columna vertebral.
—Mira, Padre. Eres un anciano. Sabes tan bien como yo que no puedes
darme una compañera. Simplemente no funciona de esa manera. Me di cuenta de
esto cuando me cargaste con Boa, así que no vengas lanzando acusaciones contra
mí. Es tu propia culpa.
Su padre le enseñó los dientes a
Yunho.
—Es el cordero. Sigues pensando en él, incluso después de todo este
tiempo. Como si no fuera suficiente que eligieras un varón, tenía que ser un
cordero. —El lobo anciano negó con la cabeza.— Me doy cuenta de mi error ahora. Debí haber matado al cordero dos
años atrás. De esa manera, te habrías olvidado de él por ahora.
Algo dentro de Yunho estalló. No
podía soportarlo más. ¿Cómo se atrevía su padre a amenazar a su pareja? el lobo
de Yunho surgió, exigiendo venganza. Se había quedado en silencio durante dos
años, pero ya no más. Prefería morir antes que permitir que le pasara cualquier
cosa a Jaejoong.
No sabía qué emoción le instó a
atacar. Podría haber sido su ira, la desesperación, o su necesidad de un
compañero que ya no estaba ahí. De cualquier manera, se encontró cambiando en
su forma de lobo, algo que rara vez hacía hoy en día. En esta segunda forma, su
vínculo con Jaejoong se sentía aún más estrecho y aún más doloroso. Pero ahora,
Yunho se deleitaba en eso. La tristeza y el dolor le puso aún más furioso, y
encontró fuerza en eso.
Se abalanzó sobre su padre,
atacando con una ferocidad que nunca había esperado utilizar en contra de su
propio padre. El lobo más viejo debía haberse sorprendido, porque no respondió
de inmediato a tomar represalias. Yunho casi dio marcha atrás, ya que no encontraba
placer en hacer daño a alguien que no podía defenderse. Pero el lobo no se
preocupó por tales consideraciones. Su naturaleza animal se aprovechó de la
debilidad y la utilizó como ventaja, y el hecho de que su oponente fuera
pariente nada cambió.
Sin embargo, una parte de Yunho
no se sorprendió cuando su padre cambió su enfoque. Se movió en forma de lobo y
se apartó de Yunho, protegiendo las partes más vulnerables de su cuerpo. Luego
salió disparado hacia adelante y, con una velocidad que debería haber sido
imposible para alguien de su edad, respondió al ataque de Yunho con uno de los
suyos.
La pata del lobo más viejo arañó
el hocico de Yunho antes de que pudiera esquivarlo. En normales condiciones,
Yunho podría haber sido disuadido, no tanto por el dolor, sino por la mirada en
los ojos de su padre. Eran lobos y obedecían a su Alfa, estaba arraigado en su
ser. Pero la ira de Yunho ignoró todo esto en favor de defenderse. No se
preocupó por nada más. No permitiría que su rival lastimara a su pareja.
Gruñendo, se abalanzó de nuevo,
enviando al lobo más viejo a caer al suelo. Sabía que no tenía mucho tiempo
antes de que su padre se recuperara, por lo que tendría que conformarse con una
muerte rápida.
Podría haber pasado realmente por
encima de él, pero una vez más, los ojos de Jaejoong aparecieron en su cabeza. Por
primera vez en mucho tiempo, Yunho oyó la voz de su compañero en su mente.
—Yunho, no lo hagas. Es tu padre.
Llegó débilmente, mucho, pero
estaba ahí, e hizo a Yunho vacilar. El lobo mayor había separado a Yunho de su
compañero, y merecía morir por eso. Pero todavía eran familia. ¿Cómo podía
Yunho ser capaz de hacer frente a Jaejoong -dulce, inocente Jaejoong- si
cometía parricidio? Todavía gruñendo, retrocedió y volvió a su forma humana.
Su padre hizo lo mismo y le dio
una mirada cautelosa.
—¿Qué quisiste demostrar con eso?
Yunho se echó a reír amargamente.
—Nada. Debes agradecer a Jaejoong, —se burló.— Te salvó la vida, viejo.
Su padre parpadeó.
—Pretendiste matarme. —Habló como si el hombre nunca realmente lo
entendiera.
—Me separaste de mi compañero, mi pareja de verdad. ¿Qué es lo que
esperabas?, ¿que marchara felizmente con tu plan maestro para joder a un perra
elegida por ti, y estar agradecido? Me chantajeaste para reclamar a Boa, e
incluso querías obligar a mi lobo a vincularme con ella. Y podría haber
aceptado todo eso, pero hace unos minutos, me dijiste que tenías intención de
matar a Jaejoong. No lo voy a permitir, no importa lo que tenga que hacer.
Por supuesto, el momento cuando
podría haber impedido que sucediera en la forma más segura, había pasado, pero
si fuera necesario, encontraría una solución diferente.
Su padre se lo quedó mirando,
como si nunca hubiera visto antes a Yunho.
—Está bien. Si esa es la manera que lo quieres. Estás reclamando al
cordero como tu verdadera pareja, y estoy harto de tratar de cambiar tu
opinión. Si puedes probar la verdad de tus palabras, te dejaré ir.
Mientras el hombre hablaba, Boa
entró en la habitación, seguida por otros tres lobos. Debían haber oído la
conmoción. Estúpida gente. Su retraso en la ayuda habría sido inútil si Yunho
hubiera decidido terminar con su padre.
Ignorando la nueva llegada,
arqueó una ceja y preguntó:
—¿Y cómo esperas que lo pruebe?
No me creíste la primera vez.
—Si puedes derrotar a tu naturaleza, y mostrarme que ves al cordero
como compañero, y no como comida, estoy de acuerdo en apoyarte en lo que
quieras decidir más tarde.
—¿Por qué tengo la sensación de que no es tan fácil? —Yunho estrechó
sus ojos.
—Las cosas importantes no lo son nunca, —su padre habló con curiosidad.
Yunho quería otra oportunidad,
pero nunca firmaba cheques en blanco.
—Dime lo que tengo que hacer primero. —No temía por sí mismo, sino
por todo lo que su padre había planeado, porque involucraría la presencia de
Jaejoong, también.
—Por el momento, lo único que necesitas saber es que ningún daño vendrá
a ti o al cordero por mi mano, ni por nadie de la manada.
Yunho abrió la boca para
preguntar por los detalles, pero su padre le detuvo.
—No me preguntes, Yunho. Ahora, ven y no seas difícil. Tenemos un viaje
corto que hacer.
Yunho miró a los ojos de su padre
y, por fin comprendió, su situación. Atacar a su anciano sería castigado con la
muerte, si se supiera. Su padre le ofrecía una salida, y Yunho no tenía más
remedio que tomarla.

Pasaron dos años ya?? Creí que Yunho iría a buscar a jj en cuanto pudiera y no darse por vencido .... y su padre sigue sin dejarlo en paz e.e lo odio aunque lo dejara libre no se lo dejará las cosas fáciles para Yun ...
ResponderBorrarUna segunda oportunidad .... viejo desgraciado como interfiere en el amor!!
ResponderBorrarPero vamos con fé esta vez si logran estar juntos
Espero Jae logre pasar la prueba y que en verdad su mánada respete a su pareja si la pasa.
ResponderBorrarGracias!!!