jueves, 26 de marzo de 2015

PUB - CAP 2.- Decisiones valientes para cobardes


He dicho antes que vivía en el barrio más pobre. En realidad, era en una zona no muy bien cuidada de la ciudad, llena de casas viejas y calles maltrechas. Alquilaba un estudio en el segundo piso de un bloque de apartamentos, propiedad de un militar ya viejo que también vivía allí. El señor Riuk era un hombre escuálido, todo tendones y huesos, con la mirada severa de un director de colegio y la lengua Mordaz de un bucanero, cuando las cosas no iban como él quería. Conmigo nunca había sido grosero, pero no podía evitar oírle blasfemar, alguna vez que regañaba a un inquilino.

El estudio era una habitación de unos siete metros y medio, con una cocina en la esquina y un baño diminuto al final. Una cama pequeña, un armario, un par de sillas y una mesa plegable era todo el Mobiliario que podía entrar. Ah, y muchas cucarachas.

Todas las chicas de seis patas de la ciudad se daban cita allí. Bueno, es una exageración. Yo intentaba mantener todo lo limpio que podía, no dejando nada tentador a su alcance, hasta que al final terminé comprando un insecticida, aunque me daba lástima tener que matarlas.

Yo llevaba solo unos meses allí y ellas generaciones, no era muy justo. El señor Riuk por supuesto, se desentendía de ellas; él se conformaba con que se cumplieran las normas de Moral, higiene y respeto a la propiedad, ah y por supuesto el pago sin retrasos de la renta. A veces le veía por la mañana, renquear aferrado a su bastón, vigilando su propiedad y a sus inquilinos, saludándome con un seco gesto de cabeza.

No me caía mal, pero no quería tenerlo de enemigo. Esa era mi vida, mayormente en la cama hasta tarde ahora que no trabajaba, o escribiendo a veces en mi portátil, o navegando por la línea gratuita de internet que había atrapado de la biblioteca. Mis días pasaban lentos y a mi pesar, infructuosos. Los domingos chateaba con mi familia y eso me animaba, pero quería algo más. Luego de visitar el bar, me puse a navegar buscando más información sobre la estructura del edificio que me había llamado la atención.

Para mi sorpresa, descubrí que era un edificio de principios de siglo y había sido construido como iglesia metodista, pero tras la primera guerra, había sido vendido al banco en pago de algunas deudas. Y ahora era un bar para gente gay. Qué ironía, si los metodistas de aquella época lo hubiesen sabido, habrían echado sal y agua bendita por todos los rincones.

Eso me trajo a la memoria la luz de la luna atrapada en la ventana y mi idea de escribir una historia de erotismo gay ambientada en un bar. Bueno, ya tenía el bar y éste tenía su propia historia. Me costó unas cuantas noches sin sueño forjar una idea loca, pero al mismo tiempo necesaria.

Tenía que intentarlo, Qué podía perder? Lo peor que podían decirme era no, y estaba seguro de que lo harían, pero me recordé que quien no arriesga no gana, y ya había pasado meses atrapado allí a solas con mis pensamientos. Tenía que luchar por mi sueño. Si yo no lo hacía, Quién lo haría por mí?

Esa tarde, me acerqué por el camino con el corazón galopando de latidos. Había visto que el horario de apertura era de 9 de la noche a 3 de la mañana, martes de 10 a 2 y cerrados los miércoles. Supuse que el personal estaría unas horas antes, para encargarse de la limpieza y otros asuntos antes de abrir.

Eran las 7 cuando llegué a la puerta. El frente estaba cerrado pero podía oír ruido por la parte de atrás. Me dirigí allí, con la esperanza atrapada en mis puños apretados, seguro de un rechazo, pero listo para luchar o Morir en el intento. Al acercarme, pude ver la espalda ancha y firme, los hombros rectos, y se bonito cabello corto de la noche anterior, el cabello
del chico de la puerta.

Llevaba una camiseta de algodón blanca y unos pantalones vaqueros
azules, telas que se Movían y pegaban a su cuerpo, mientras cargaba cajas con botellines cerrados al interior. Me acerqué a la puerta y esperé a que regresara.

-    Buenas tardes- saludé cuando apareció, sobresaltándose un instante, con sus ojos color Miel, abiertos como si hubiera visto un fantasma

-          No quiero Molestar. Mi nombre es Kim Jaejoong.

Estuve aquí hace unas cuantas noches- estiré la mano para saludarle y la estrechó en silencio. Claro que no me recordaba, pero quería ser educado

  • La verdad es que me gustaría hablar con el propietario. Crees que sería posible?


Su mano grande y cálida había sido cuidadosa al aferrar la mía, acostumbrado supuse a tocar cosas pequeñas. Me soltó y me miró frunciendo un poco el ceño.

  • Por qué razón? - su voz grave y masculina, llena de matices cálidos me sacudió.


Como había pensado, no parecía ser una persona fría y superficial. Desde que vivía solo, había aprendido a fiarme de mi instinto, que solía susurrarme cuando debía alejarme de alguien o de algo peligroso, y cuando podía acercarme más. Y ahora mi instinto tiraba de mí, con fuerza hacia él.

Decidí que tenía que ser honesto. Él no era el dueño, eso era obvio como el agua en la lluvia, pero no tenía nada que perder.

-      Para ser honesto, soy escritor. Bueno, nunca he publicado ningún trabajo, pero me gustaría poder hacerlo. Hace poco he salido del armario y ésta es la primera vez que me acerco al mundo gay. Cuando vine aquí hace algunas noches, quería conocer un poco cómo es este mundo y bueno... La verdad es que este local es precioso, el ambiente no está mal, y he pensado que sería fantástico para crear una historia.

Sé que suena extraño, créeme, pero bueno, he pensado que si no lo intento, podría perder una excelente oportunidad. En fin, ahora mismo no estoy trabajando y pensé que si necesitabais algo de ayuda extra, lo que sea que me permita conocer más de cerca el ambiente y aprender sobre el amor entre chicos,

tanto de manera personal como para mis historias, bueno... No estoy pidiendo un contrato con salario, ni nada parecido, solo venir a ayudar, tal vez con la limpieza y esas cosas... No sé, intentar aprender un poco más sobre el mundo gay

Tuve que tomar aliento, mirando su rostro. Sentía que mi corazón latía a mil por hora y había dicho un Montón de cosas sin sentido. Se quedó mirándome en silencio un minuto, tal vez dos y pensé que me cogería del cuello para lanzarme a la calle. En vez de eso, se volvió y caminó hacia el interior.

-          Va a llamar a la policía, de seguro

Mi primer instinto fue correr, pero me quedé allí de pie, con una vana esperanza. Salió de pronto y me hizo un gesto con la mano para que le
siguiera. Mi corazón cantó sin poder creérselo.

Entramos por una larga y estrecha cocina, donde estaban apiladas las cajas de botellas de refresco, y otras cosas más que no tuve tiempo de ver. El chico se Movía rápido y yo no quería quedarme atrás. Salimos a un pasillo algo oscuro y pude reconocer la barra iluminada. El chico cisne estaba allí, acomodando botellas y vasos.

-          Hey Yunho- le saludó con una voz aniñada. Cuando me vio, se paró en seco- Oye, Y éste quién es?

-          Kim Jaejoong - fue todo lo que Yunho dijo.

-          Buenas tardes - le saludé pero me ignoró, poniendo los brazos en jarras y mirándole con enfado.

-          Está Junsu arriba? - preguntó Yunho.

-         Depende. Oye, a dónde vas? Sabes bien que no puede entrar gente aquí a esta hora- le gritó, pero el otro subió las escaleras y desapareció.

Se volvió a mirarme y pude ver la furia pintada en sus ojos negros, no necesitaba llevar delineador negro para tener una mirada malvada. Intenté sonreír- Y tú no te muevas de ahí. Veremos lo que tiene que decir Junsu sobre esto- dijo como una amenaza, antes de darse la vuelta con la majestad de una reina airada y regresar a su puesto, sin dejar de mirarme de reojo.

Creí escuchar la palabra “tipo raro” murmurada, pero le ignoré. Mi corazón estaba puesto en un lugar, arriba de las escaleras. Me quedé allí de pie, acosado por la silenciosa furia de la reina, varios minutos, atento a cualquier sonido. Por fin escuché pasos y me preparé para lo peor.

Podían haber llamado a la policía, podían haber discutido que hacer con mi cadáver después de asesinarme, podían...Cuando mis ojos se alzaron sin poder soportar más, vi que Yunho bajaba, seguido por un hombre alto, delgado y bello, en un traje blanco, formal y a la vez informal.

Parecía un extranjero, tal vez instigado por su rubio cabello platinado de corte elegante, la piel pálida, Me golpeó la seguridad de que era alguien con autoridad. Se acercó con pasos seguros y me miró, levantando una ceja. No era tan alto como Yunho, quizas de mi estatura, pero aun asi me, parecía intimidante.

Aún así, tuve que levantar un tanto el rostro para mirarle.

-        Me ha dicho Yunho que estás buscando empleo- preguntó, su voz llena de un matiz entre autoritario y elegante.

-          Junsu...- se quejó el chico de la barra. Él solo alzó la mano y acalló la protesta.

-          Algo de que escribes historias.

-          Sí, así es.

-          Lo siento, pero no estamos buscando personal- Su voz era firme y su mirada no se apartó de la mía. Pensé que si me hubiese rechazado ya, no habría bajado a hablar conmigo.

-          Lo supuse. En realidad, mi intención no es trabajar aquí como un empleado a sueldo, solo venir a ayudar, quizás con la limpieza o algo que sea necesario hacer, no importa qué.

Lo único que deseo, es poder conocer como es el ambiente de un bar, como es desde dentro y como es el mundo gay. Ambos me servirían como material para mis historias, y también a nivel personal.

-          Eres gay?

-          Sí.

-          Lo que es, es un tipo raro- protestó el chico de la barra.

-        Hace poco he aceptado que lo soy. Bueno, siempre he salido con chicas, pero también me atraen los hombres.

-          Ah, lo que faltaba, Un amante de vaginas!

-          Heechul!- le regañó Junsu- Eres bisexual.

-     Supongo que sí. Soy nuevo en esto, así que las etiquetas me confunden un poco- decidí ser sincero. Me miró, sin ningún gesto que me dijera lo que pensaba, pero al menos se había tomado la Molestia de escucharme.

-          Entonces, lo que estás buscando es experiencia, tanto en hombres como en bares, es así? asentí en silencio- Por qué aquí?

-         Vine hace unas noches. Fue el primer bar gay que encontré navegando en las páginas amarillas en Internet, y decidí probar- se cruzó de brazos y me miró- Estaba nervioso, nunca
había hecho esto, pero cuando vi el edificio me pareció muy hermoso. El interior también,aunque no pude verlo con la poca luz. Pero he investigado sobre su construcción

un gritito  ahogado de protesta salió de Heechul, pero Junsu solo le miró y calló

-     Data de principios de siglo. Era una iglesia metodista y fue vendida durante la primera gran guerra. El banco de su propiedad no la tocó, ni hizo reformas, ni nada. Supongo que estos suelos son los mismos que los de aquella época- dije tocando con el pie la pulida madera y llevando la mano a la barra de caoba- Al igual que esto. Puede haber sido parte del altar o del púlpito- me perdí unos segundos, acariciando la madera. Cuando alcé los ojos, Junsu me miraba con atención renovada, y eso me dio fuerzas- Y allí, en esa ventana, hay vidrio esmerilado original. Los colores se vuelven bellos y profundos, cuando la luz le toca- una risa ahogada estalló a mi espalda y supe que venía de Heechul.

La ignoré, acercándome a Junsu

Me enamoré esa noche de la luz que estalló en prismas de colores cuando le atravesó la luna llena. Y de este local. Es precioso y perfecto, y sería un honor aprender todas las cosas que no sé aquí

Me dejé llevar un poco por la emoción

Por favor, no estoy pidiendo que me paguen un salario, ni me contraten, solo quiero tener la oportunidad de estar aquí y observar. También sería útil; aprendo rápido, y no estorbaría en su trabajo. Estoy cobrando el desempleo, así que no necesito dinero. Me basta con algo de comer y quizás un billete de autobús. No tengo más intención que aprender. Solo quiero una oportunidad

Sabía que mi voz se había vuelto un murmullo de súplica, pero no me importó. Me di cuenta de que tenía que ser allí, allí y en ningún otro lugar, todos mis instintos lo gritaban, coMo hombre y coMo escritor.

Junsu dio un suspiro profundo. Escuché de fondo el murmullo amortiguado de Heechul, pero mis ojos no se separaron de Junsu, que se llevó el cabello hacia atrás con la mano, sin mirarme.Me sentía como un condenado a muerte, esperando su veredicto.

-      No sabía que el bar fuese una antigua iglesia- una voz profunda cortó el silencio tenso. Volví los ojos agradecidos a la figura lejana de Yunho, quien se había mantenido callado hasta ese Momento.

-       Metodista. Por eso los vitrales solo tienen colores. Ninguna imagen está permitida en su religión.

-        Y tampoco los gays- rió Heechul con sorna. Yo también sonreí, recordando la sal y el agua bendita.

Junsu se Movió, cruzando los brazos sobre el pecho una vez más.

-          Como te decía ¿Jaejoong? Bien, como te decía, ahora mismo no necesitamos personal

Eso me hundió, aunque ya lo sabía. Junsu miró por sobre mi hombro, y en su boca apareció una leve sonrisa

-          Pero, dada tu circunstancia y tu sincera petición...

Mi corazón volvió a latir rápido, aferrado a su mirada cuando se quedó en silencio

-           En fin, déjame tus datos de contacto. No prometo nada.

Asentí en silencio, con el rostro tirante de calor y una sonrisa que no pude evitar. Era la esperanza de una posibilidad, sembrada al viento y que ahora sentía aferrarse a mí con renovada fuerza.

Sentí que mis ojos se humedecían y respiré para controlarme. En el fondo de mi mente oía la voz de Heechul lanzando protestas, pero nada más importó. Le di las hojas que había llevado preparadas, fotocopias de mi currículo, con mis datos y mi tarjeta de identidad. Alzó una ceja, sonriendo divertido cuando se las entregué.

-          Esa en mucha confianza, no crees?- no pude evitar sonrojarme y se rió con ganas

-          Yunho, Le acompañas a la salida?

Éste asintió, acercándose a mí. Quizás Junsu solo había sido amable con un chico que parecía desesperado, quizás no se Molestaría en llamar y nunca más volvería a ver el interior del bar, al menos no sin ser cliente.

Pero no me importó; la posibilidad estaba allí y me aferré a ella con uñas y dientes.

-Gracias- dije intentando poner en esa palabra todo mi corazón, antes de seguir a Yunho a la salida.

Quizás sería la última vez, pero me marcharía como un perfecto caballero. Afuera me esperaba la luz de la tarde. No podría haber pasado más de media hora, pero me parecía extraño que no hubiese caído ya el sol, o quizás que hubiesen pasado semanas desde que había entrado.
Sentía mi vida cambiada, mi propio ser distinto, como si se me reconociera de una vez por quien era. Había pasado años, no negando mi bisexualidad, sino más bien dejándola estar, allí latente, como algo inexplorado.

Ahora me sentía por fin completo. Y valiente, como un hombre que vuelve de la guerra no siendo un héroe, pero sí siendo más hombre. Miré a Yunho, quien me miraba en silencio. Le tendí la mano.

-Gracias. Gracias por la oportunidad. Y gracias por escucharme- dije estrechándosela con fuerza, absorbiendo su calor. Me había dado fuerzas, primero al dejarme entrar y luego al apoyarme con sus palabras.

Cómo algo tan simple como unas pocas palabras, habían sostenido mi mundo de regreso a la tierra? Pero lo había hecho y le estaba agradecido de corazón. Me sonrió y sus ojos se iluminaron, cobrando un rico matiz como de Oro Liquido, como el brillo de una moneda entre el lodo, en una mañana fría y sin esperanza.

-De nada- respondió. Solté su mano y sentí su calor aún en mi piel.

-Hasta pronto.

-Sí.

Me alejé de allí, y mis pasos me llevaron por calles que no veía. No volví la vista atrás. No se debe mirar nunca el campo de batalla, una vez que la lucha ha terminado; hay que seguir adelante y limpiarse las heridas, y afilar las armas para la próxima vez. Y con suerte, una vez que todo esté listo y el olor de la sangre lejos, buscar un refugio seguro y sin testigos, para dejar que las lágrimas limpien todo rastro de suciedad en el corazón.

Esa tarde, mis pies me llevaron a un parque no lejos de allí, y bajo la sombra de un sauce, pude llorar por fin. Por la tensión acumulada durante todo el día, por todo lo que había pasado en el bar y también porque me daba cuenta de que ya no había vuelta atrás; fuera lo que fuera que pasara en el futuro, con el bar, con mis historias, con mi vida, nada sería como antes.


Yo era un hombre nuevo, un hombre distinto. Había nacido otra vez, y aceptar eso me daba miedo, a la vez que me daba valor.

3 comentarios:

  1. O.O jae esta realmente interesando en estar en el bar y aprender tanto como pueda y estoy segura q ahi aprenderá mucho y conocerá el amor ** q sorpresa el bar era una iglesia 0.0 quien como jae, le pagan el desempleo .

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  2. Junsu es amable me late que si podra trabajar ahi, y ya me imagino la calida sonrisa de Yunho,
    gracias por el cap

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  3. Heechul celoso o envidioso?, creo este le dará dolores de cabeza a Jae.

    Gracias!!!

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