miércoles, 29 de octubre de 2014

CAP 2. El Lobo que se Comio al cordero



Los primeros rayos del sol acababan de aparecer en el horizonte cuando Jaejoong entró en la pequeña habitación de hotel que Yunho encontró para ellos. Olfateó alrededor experimentalmente, y vio cómo Yunho hizo lo mismo. Cuando el lobo señaló que estaba bien, Jaejoong se dejó caer en la cama boca abajo, agotado.

No podía entender nada. ¿Cómo había pasado de estar a merced de los jóvenes carneros en su ciudad, a aceptar la ayuda de un lobo?

Yunho era un misterio para él. El hombre parecía obsesionado con él. Jaejoong sabía lo suficiente acerca de los lobos para entender lo que le había dicho Yunho a su amigo. Las parejas eran muy importantes para ellos, y esto fue quizás lo único que Jaejoong siempre respetaba de sus enemigos. 

Las ovejas no se acoplaban. Muy a menudo, los carneros elegían las ovejas que les gustaban, cualquier número de ellas, y se reproducían. De hecho, Sungmin y Jaejoong eran sólo medios hermanos. Con su dinámica de rebaño, poco importaba, sin embargo. O al menos, no debería hacerlo.
Por esa razón, 

Jaejoong no podía entender lo que Yunho tenía la intención de hacer. ¿Cómo funcionaba el apareamiento de los lobos? ¿Yunho quería otra pareja, alguien que pudiera procrear? Demonios, ¿por qué Jaejoong aún estaba considerando esto? Por todos los cielos, eran depredador y presa. No se mezclaban.

La respuesta a su pregunta surgió cuando Yunho se sentó a su lado. Su mano acarició suavemente el pelo de Jaejoong, y se recostó, abrazando a Jaejoong contra su pecho.

Era cálido y fuerte, y en su abrazo, Jaejoong se sintió tan seguro que debería haber sido imposible.
—No lo entiendo, —murmuró.— No entiendo nada de esto.
—Lo sé, —murmuró Yunho.— Es difícil de aceptar. Las ovejas no tienen parejas, ¿verdad?

Jaejoong negó con la cabeza, y Yunho continuó.
—Bueno, déjame explicar un poco cómo funciona. Nosotros, los lobos nos acoplamos de por vida, los cambia-formas incluso más que nuestros equivalentes en la naturaleza. Sabemos lo que las personas significan para nosotros desde el momento en que las vemos. 

Yo sabía desde el principio que estabas destinado para mí, hecho y nacido para mí. Todo lo demás no importa. Podemos solucionarlo.
—Pero no me conoces, —protestó Jaejoong.— ¿Cómo puedes seguir sólo el instinto para elegir tu compañero de vida?

Yunho se echó a reír y su risa recorrió a Jaejoong como una ola de placer.
—Somos cambia-formas, corderito. El instinto es la mitad de nuestro nombre. ¿Qué te dice el tuyo?

Jaejoong casi se echó a reír. Un instinto de oveja no era exactamente confiable. Simplemente les decía que se movieran juntos y saltaran cuando el otro lo hacía. Sin embargo, sentía algo cuando Yunho le sostenía, y eso no era sólo a causa del instinto.
—Yo… no lo sé, —respondió.— Me siento seguro contigo, pero no entiendo por qué.

Yunho le dio un beso en la frente.
—Porque somos pareja. Tal vez no nos conozcamos muy bien, pero tenemos todo el tiempo del mundo para descubrir todo.

Jaejoong miró a los ojos del lobo. Eran tan profundos, de un color caramelo tan intenso y a la vez tan hermoso..
—Pero, Yunho, somos depredador y presa. ¿Eso no te molesta?

No sabía qué esperaba que el otro hombre respondiera, pero lo sorprendió cuando Yunho negó con la cabeza.
—No, en absoluto. Las parejas son parejas y el amor es el amor.

Jaejoong se mordió el labio con fuerza, tratando de reprimir las lágrimas. No podía creer que alguien como Yunho entendiera lo que Jaejoong había estado tratando de decir a su rebaño desde que se había convertido en un adulto. ¿Cómo era posible que un lobo lo comprendiera? Durante toda su vida, estos depredadores habían sido una pesadilla para el conjunto de Junlao. ¿Cómo encajaba eso en el comportamiento de Yunho?

Yunho frotó el pulgar por la mejilla de Jaejoong, y Jaejoong apartó la mirada, dándose cuenta de que había perdido la batalla con sus lágrimas.
—No lo hagas, —dijo Yunho.— No te escondas de mí. ¿Cómo vamos va a acoplarnos alguna vez si no me das una oportunidad?

Yunho en realidad sonaba molesto, y por alguna razón, Jaejoong sentía la necesidad de calmar al hombre.
—Lo siento. Soy. Yo sólo… necesito que me enseñes. No sé cómo tener una pareja.

La expresión de Yunho cambió, sus ojos adoptando la depredadora expresión que Jaejoong recordaba de Junlao. A diferencia de esa vez, Sin embargo, eso no le asustaba. Salvaje anticipación lo llenaba, su cuerpo quemaba con una necesidad que nunca había sentido antes.
—Te puedo enseñar, Jaejoong. —Yunho gruñó en voz baja.— ¿Confías en mí?

¿Confiaba en Yunho? El hombre era un lobo, y los suyos habían cazado a los de Jaejoong desde el principio de los tiempos. Por todo lo que Jaejoong sabía, Yunho mismo había matado a gente de Junlao. Y, sin embargo, Yunho había sido tan amable con él.

¿Podría realmente decir que no? En el extremo, Yunho no era sólo un lobo, sino también un hombre, un hombre que lo dejaba boquiabierto a Jaejoong.
—Sí, —respondió.— Sí, confío en ti. Sólo… toma las cosas con calma.

Jaejoong tenía conocimiento de lo que sucedía entre dos hombres. Había carneros en el rebaño con una preferencia por otros machos, y eso no era inusual. En ocasiones, Yunho había visto unas pocas parejas en celo, algunas incluso en su forma animal.

Pero Jaejoong no sabía lo que haría un lobo mientras se acoplaban. Claro, sabía la parte general anatómica de eso dado que todos los carneros recibían una sólida educación de sus depredadores. Sin embargo, sus profesores sólo le habían dado la base de la reproducción de los lobos. La anticipación estaba matando a Jaejoong.
—No te preocupes, —dijo Yunho.— Cuidaré bien de ti.

Poco a poco, Yunho atrajo sus rostros juntos, tan cerca que Jaejoong podía sentir el aliento del lobo cosquilleando sus mejillas. El corazón de Jaejoong latía a miles de kilómetros por hora, mientras esperaba a ver qué haría Yunho.

Por fin, el otro hombre presionó sus labios juntos. Movió su boca contra la de Jaejoong en un movimiento seductor. Jaejoong se quedó sin aliento, permitiendo la entrada del lobo. Envolvió sus brazos alrededor de Yunho, entregándose a la dominación del otro hombre.

Yunho debió sentir su aquiescencia silenciosa, ya que el suave beso se volvió más agresivo. La lengua de Yunho devoraba la boca de Jaejoong, excitándolo sin medida. Era su primer beso, y más intenso que cualquier cosa que Jaejoong esperaba. Se aferró al lobo, jadeando de placer, tomando el asalto sensual del otro hombre.

Las manos de Yunho comenzaron a trabajar en su ropa, desesperadamente desgarrando el material. Jaejoong intentó ayudar a su pareja, pero por supuesto falló, abismalmente. Terminaron enredados en los restos de la camisa de Jaejoong y los pantalones, frustrantemente tratando de empujarlos fuera del camino.

A medida que sus bocas se separaron, Jaejoong dejó escapar un resoplido, mientras que Yunho sólo rió sin aliento.
—Sé paciente corderito, —susurró.— Todo llegará a tiempo.

Pero Jaejoong no quería esperar. Quería ser tocado y tocar a su vez. Se encontró tratando de recordar todas las cosas que había visto a los carneros hacer juntos, a fin de poder explorar el mismo camino con Yunho. Le molestaba y avergonzaba que no supiera la forma de ofrecer placer al otro hombre.

Sin embargo, se esforzaba por obedecer y esperar como dijo Yunho. Finalmente, su paciencia se vio recompensada. Yunho se deshizo de su propia ropa, y cuando el hombre descartó cada prenda de ropa, todo el cuerpo de Jaejoong comenzó a temblar con una mayor ansiedad y anticipación. Querido Dios. Jaejoong había visto desnudo a Yunho allá en Junlao, pero había estado demasiado en pánico para reconocer plenamente el magnífico pedazo de hombre que tenía a su alcance. Por el amor de Dios, 

El hombre parecía cortado por un divino paño. Jaejoong no sabía dónde mirar primero. El David de Miguel Ángel no tenía nada que hacer con Yunho en cuanto a los duros abdominales se refería. Los pezones cobrizos del lobo se animaron al ser descubiertos, como si exigieran atención y la polla de Yunho señalaba acusadoramente a Jaejoong. Demonios, si estuviera viva, 

la estatua estaría avergonzada por comparar su polla con Yunho. El eje del lobo era enorme. De lo que Jaejoong recordaba, tendría que ir dentro de su… dentro de su culo. Pero, sin duda, nunca podría encajar.

Como si adivinara sus pensamientos, Yunho ahuecó su mejilla suavemente y presionó un beso en sus labios. No era nada como el de antes. De hecho, ni siquiera parecía dirigido a excitarle, sino más bien para calmarlo y consolarlo.
—Yo sé que soy un poco intimidante, —dijo,— pero no te preocupes. Somos pareja.

A Jaejoong le hubiera encantado tener la misma confianza que Yunho tenía, pero simplemente no conseguía relajarse.
—De alguna manera, dudo que seas el que tenga un bate de béisbol por tu culo, —murmuró, disgustado.
Yunho sólo se rió.
—No te preocupes por eso. Te va a encantar. Lo prometo.

Jaejoong dio al lobo una mirada dudosa. A decir verdad, quería lo que Yunho ofrecía, pero tenía miedo de eso, también. ¿Qué pasaba si hacía algo mal? ¿Qué pasaba si a Yunho no le gustaba? Y ¿qué pasaba con esta cosa de las parejas? ¿La atracción de Yunho se originaba únicamente por eso? ¿Y si odiaba a Jaejoong después?

No se dio cuenta que estaba entrando en pánico hasta que los fuertes brazos de Yunho se envolvieron a su alrededor, apretándolo firmemente.
—Hey, Jaejoong, no tenemos que hacer nada que tú no quieras. Lo siento. No debería haberte empujado.

Los ojos de Jaejoong se abrieron como platos cuando se dio cuenta que la había jodido.
—No quise decir eso. Estoy… estoy nervioso. ¿Por qué incluso te gusto?

Yunho lo soltó del abrazo y le dio una mirada de incredulidad.
—¿Estás bromeando? Eres hermoso. Eres todo lo que alguna vez he querido en una pareja, incluso antes de que supiera que quería una. —Tomó un hondo respiro, como si luchara por las palabras.— Tú eres… tú.

Jaejoong no pudo encontrar una respuesta para eso. Estaba abrumado también, demasiado conmocionado. Todo su mundo parecía haberse vuelto patas arriba, como si se encontrara en la Dimensión Desconocida1.

De repente, todas sus dudas dejaron de importar. Era una oveja y Yunho un lobo. ¿Y qué? Acababan de conocerse. ¿Y qué? ¿A quién le importaba? Yunho tenía razón. Eran pareja. Más allá de toda la ansiedad, Jaejoong podía sentirlo también. De lo contrario, nunca habría confiado en Yunho en primer lugar.

Sin permitirse dudar más, Jaejoong apretó sus labios en los de Yunho, atrayendo sus cuerpos más cerca. Los dos estaban desnudos, y una vez que Jaejoong tomó la decisión de dejar de preocuparse por cosas más allá de su control, le resultó fácil centrarse sólo en la desnudez de su pareja. Se subió al regazo de Yunho, sin estar más asustado. En su lugar, la sensación de la dura polla de Yunho contra su culo lo excitaba a morir.

En un primer momento, Yunho pareció sorprendido, pero rápidamente se hizo cargo del beso. Sus manos exploraban el cuerpo de Jaejoong, dejando tras de sí rastros de fuego en su piel. Jaejoong se frotó contra su compañero, dolorido por más, anhelando algo que no podía entender.
Muy a su pesar, Yunho lo rechazó. Jaejoong dio a su pareja una mirada confusa. ¿Había hecho algo malo? ¿Era malo besando?
—Sólo dame un segundo, —dijo Yunho.— Estaré de vuelta.

Sin más explicaciones, Yunho salió de la cama. Afortunadamente, la habitación del hotel no era tan grande, y Jaejoong observó a su pareja cuando el lobo se dirigió a la bolsa con sus compras. Se tendió en el colchón en espera mientras observaba el movimiento de Yunho. Dios, simplemente el juego de músculos en la espalda de Yunho podría hacer a un hombre correrse.

Yunho recuperó la botella de aceite de oliva de la bolsa y volvió a la cama. Al principio, Jaejoong no entendía las razones detrás de la búsqueda de Yunho de la botella, pero entonces el lobo dijo: —Vamos, corderito. Abre las piernas para mí.

Jaejoong obedeció, sabiendo que este era el momento que había temido desde el segundo que había visto la polla de Yunho. Abrió las piernas y, por instinto, las levantó, dejando al descubierto su agujero a la mirada de Yunho. Fue recompensado con un gemido de su futuro amante.
—Jesucristo, Jaejoong. ¿Tienes alguna idea de lo caliente que te ves?
—¿Por qué no me enseñas? —Jaejoong disparó de nuevo. No sabía de dónde venía el coqueto comentario, pero parecía despertar a Yunho aún más. 

De alguna manera, Jaejoong pudo sentir un eco en su interior. Si hubiera tenido alguna duda sobre la conexión entre ellos, eso lo había resuelto. Se preocuparía por el resto más tarde, mucho más tarde.

Yunho abrió la botella de aceite de oliva y vertió un poco del líquido en sus dedos, todo mientras mantenía la mirada de Jaejoong. Jaejoong tragó saliva, luchando por mantener su nerviosismo bajo control, pero no pudo evitar él mismo tensarse ligeramente al primer toque del dedo manchado de Yunho en su ano.
—Relájate, —dijo Yunho.— Mientras te relajes, estaremos bien.

Jaejoong asintió, pero era más fácil de decir que de hacer. Obviamente dándose cuenta del problema de Jaejoong, Yunho bajó la cabeza y tomó la polla de Jaejoong en su boca. Caliente rojo placer atravesó a Jaejoong cuando el húmedo infierno envolvió su polla. No podía dejar de empujar su polla más profundo dentro de la boca de Yunho, al mismo tiempo que llegaba hasta enhebrar los dedos por el pelo del lobo.

Yunho asentía con la cabeza arriba y abajo del eje de Jaejoong, retorciendo su lengua justo en movimientos que Jaejoong no había considerado siquiera posible.

Con Yunho trabajándolo tan deliciosamente, Jaejoong no podía ni siquiera recordar permanecer tenso. Cuando su pareja empujó un dedo dentro de él, Jaejoong lo tomó con facilidad, amando la desconocida, pero agradable sensación. El segundo dedo quemó un poco, y el tercero aún más, pero Yunho hizo un excelente trabajo en distraerlo. Y entonces, 

Yunho golpeó su próstata, un punto del que Jaejoong sólo había oído hablar pero nunca tuvo el coraje de encontrar. Jaejoong arqueó la espalda cuando choques de éxtasis le recorrieron.
—Oh, Dios, Yunho. Por favor, por favor, por favor…

En este momento, no acababa de entender lo que estaba pidiendo, pero eso no importaba. Yunho lo hacía. Yunho sabía. El lobo tiró de sus dedos del culo de Jaejoong y levantó la boca. Jaejoong gimió, sintiéndose abandonado y despojado, pero entonces, algo caliente y enorme golpeó su apertura. Poco a poco, Yunho empujaba dentro de él, empalando a Jaejoong sobre su polla.

Justo como Jaejoong había señalado anteriormente, el lobo estaba más que bien dotado. Aunque Yunho tomó las cosas con calma, la penetración dolía. Sin embargo, Jaejoong se mordió el labio y se centró en el olor de Yunho, en su mirada, y su expresión de concentración. Sólo necesitaba relajarse. No pasaría nada.

Pareció una eternidad, pero al final, Yunho incrustó su eje completamente dentro de Jaejoong. En un principio, Jaejoong casi no podía creerlo. Se sentía tan lleno, tan imposible, pero al mismo tiempo, tan conectado con Yunho. La quemadura de la penetración inicial comenzó a derretirse en placer. Un zumbido de energía inagotable cayó sobre la piel de Jaejoong.
—Por favor, Yunho, —le rogó de nuevo.— Muévete.

Y Yunho, en efecto, se movió. Sacó su polla del pasaje de Jaejoong y empujó hacia adentro.
De alguna manera, Yunho golpeaba la próstata de Jaejoong, haciendo que se renovara el éxtasis que le recorría.

A partir de entonces, todo se convirtió en un borrón. Una y otra vez, Yunho continuaba jodiéndolo, empujando dentro y fuera de su ano. La velocidad y la fuerza detrás de los movimientos hizo que la cama crujiera casi amenazadoramente. Jaejoong se aferró a los hombros de su pareja, haciendo todo lo posible para retroceder, pero reconoció el hecho de que no podía esperar a ser coordinado o coherente. Sin embargo, de alguna manera, hicieron el trabajo, se movieron juntos como si se hubieran conocido el uno al otro desde el principio de los tiempos.

En estas circunstancias, Jaejoong no podía esperar que resistiera mucho tiempo. Su excitación, su lujuria, y emociones confusas le abrumaron. Sólo necesitaba una cosa más, una cosa que lo empujara a través del borde.

Su mente no se habría dado cuenta de qué se trataba, pero su cuerpo y su alma lo sabían. Siguiendo un impulso repentino, Jaejoong inclinó la cabeza, dejando al descubierto la garganta para Yunho. Unos momentos más tarde, los afilados colmillos le atravesaron la carne. Agonizante dolor lo invadió, pero sólo le dolió por un breve instante. Entonces, pareció como si un sol estallara dentro de él y un éxtasis dulce se lo tragara entero, enviándolo en un torbellino de nirvana.

Jaejoong sintió una conexión hacer clic en su lugar, su vínculo con Yunho se convirtió en completo. Sentía el placer de su pareja y el grado de las propias emociones conflictivas del lobo. Al igual que, con Yunho en el interior de su mente y su cuerpo, se corrió como nunca lo había hecho en toda su vida.

No sabía cuánto tiempo simplemente flotó en la nube de placer, pero cuando se bajó de la increíble altura, encontró a Yunho que se cernía sobre él, con los ojos caramelo todavía con el estupor del placer.
—¿Estás bien, corderito?

Jaejoong sonrió.
—Nunca he estado mejor, gran lobo feroz.
Yunho parpadeó y luego se echó a reír.
—Hermoso y divertido —dijo mientras se limpiaba una lágrima de alegría.— Me tocó el premio gordo.

Jaejoong no respondió, pero secretamente pensaba que era al revés. De alguna manera, le había sido concedida una oportunidad de ser feliz, y no la despilfarraría, no importara lo que pasara.


4 comentarios:

  1. Me quedo con la frase : Las parejas son parejas y el amor es amor.
    Van muy rapido no pierden el tiempo XD

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  2. Me quedo con la frase : Las parejas son parejas y el amor es amor.
    Van muy rapido no pierden el tiempo XD

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  3. Ohhh~~ me encantó *0* Yunho es muy lindo...

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